el hijo pródigo
están, sí, las montañas rodeando la meseta central, verdes las más cercanas, azules las otras. de noche son el telón sobre el que respiran las luces de la siempre tranquilizante colonización humana, raleando conforme escalan la cordillera central.
a modo de notas:
1. una ciudad con precios de barcelona y calles de calcuta.
2. el soundtrack de la navidad tiene un top ten que no cambia desde hace 20 años.
3. el cielo siempre sin nubes, cruzado por bandadas de pericos, prácticamente anula la bilis segregada a partir de las notas 1 y 2.
fuera de lo anterior, está la familia, la de sangre y la otra, también ciertos olores y ciertos sonidos. y está arianita, como un bálsamo magnético alrededor del cual orbitamos, babeando.
husmeaba en un enlace recomendado por xtian y encontré este texto tan oportuno para la enajenación bobalegre de este pueblo católico nuestro que tanto me obsesiona. aprovecho, pues, mi recién recuperada conexión a la web para un saludo al mejor estilo de la gran juana de hardcore, catalina murillo: feliz vanidad.
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